París, el 30 de junio del 2017

Estimados compatriotas y amigos de la Embajada de Panamá en Francia:

Les escribo para despedirme.

El día 30 de junio de 2017 llega a su fin mi Misión como Embajadora de Panamá en Francia. Ante todo agradezco el honor que me confirieron el Presidente de la República de Panamá y la Vice-Presidente y Canciller al haberme dado la oportunidad de representar a mi país y de servir en su Gobierno.

La labor que me tocó realizar en Francia no fue exactamente la que me había imaginado cuando acepté el puesto. Me tocaron momentos tensos en la relación bilateral y en general un ambiente enrarecido de cara a la imagen de nuestro país en el mundo.

No obstante, a veces la adversidad produce consecuencias inesperadas. El tener que dar a conocer a nuestro país por circunstancias extraordinarias, me hizo penetrar en mucho niveles de la sociedad francesa y conocerla más a fondo: no hubo puerta que no fuera importante tocar para promover nuestra agenda de transparencia y la verdadera naturaleza de nuestra economía en cuanto a su diversificación y vocación de “hub” logístico para las Américas. En este sentido tuve contactos con el Gobierno francés pero también con muchas universidades, centros de investigación, periódicos, organizaciones de negocio, miembros de la sociedad civil, escuelas, agencias turísticas, expertos culinarios, museos, etc.

Me voy contenta de haber podido firmar la Convención Multilateral sobre Asistencia Administrativa Mutua en Materia Fiscal con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Estoy segura que fue un paso decisivo y correcto para el desarrollo económico de nuestro país.

La amistad entre Francia y Panamá data de hace muchos años y seguirá por muchos años más. Nunca hemos olvidado, ni dejaremos de reconocer, que fue gracias a la visión de un Francés, Ferdinand de Lesseps, que el Canal para unir a los Océanos Pacífico y Atlántico fue ubicado en nuestro país en el siglo 19, lo cual sin duda influyó a que el Gobierno de Estados Unidos lograra su culminación en el siglo 20.

Llegué en el 2015 a una Francia triste y pesimista, insegura de sus valores y golpeada por el terrorismo, pero parto contenta, dejando a una Francia más optimista y esperanzada de que su nuevo y joven Presidente la llevará por el camino de la prosperidad. Confío en que así será.

Para terminar no puedo dejar de agradecer a los funcionarios de la Embajada de Panamá en Francia que me brindaron su apoyo desde el primer día y a cada uno de ustedes por haber enriquecido mi estadía.

Mes meilleurs voeux,

Su Excelencia Pilar Arosemena de Alemán
Embajadora de Panamá en Francia